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La tecnología y las amenazas digitales avanzan a un ritmo vertiginoso y las necesidades de los clientes del sector de la seguridad se están centrando en la innovación, buscando soluciones en la nube, la transparencia de su cadena de suministro, la captación de talento o incluso la eficiencia y seguridad de sus oficinas.

Las empresas quieren priorizar las iniciativas de transformación digital y obtener datos en tiempo real para tomar mejores decisiones y la Inteligencia Artificial (IA) sigue siendo la tendencia número uno a medida que cada año avanza su desarrollo y máquinas y robots se asemejan más a los humanos. El informe anual de la Security Industry Association (SIA) sobre las megatendencias de este año revela cómo la industria permutará e impulsará su propio cambio hacia estas peticiones, marcadas por la pandemia de la Covid-19.

1. El futuro está en la Inteligencia Artificial

La Inteligencia Artificial (IA) continúa siendo la reina en las tendencias de seguridad y será la impulsora de la mayoría de los avances tecnológicos en los próximos años. Su desarrollo promete influir en todos los sectores de la seguridad, desde los drones de vigilancia hasta la búsqueda e identificación de problemas y soluciones a través del procesamiento macrodatos (big data). La inversión en IA de las empresas que forman parte de la Asociación de la Industria de la Seguridad (SIA, por su sigla en inglés) creció del 2 al 13% de 2019 a 2021. Tal es su crecimiento que España creará una Agencia Estatal para la Supervisión de la Inteligencia Artificial, independiente y con presupuesto propio para "minimizar los riesgos" de los algoritmos.

2. La ciberseguridad pone el foco en los sistemas operativos de las empresas

La ciberseguridad se dedica a proteger la información que se genera y se procesa de servidores, redes de computadoras o sistemas electrónicos. El año pasado, un ataque informático a un gran oleoducto de Estados Unidos dejó sin gasolina a millones de personas durante varios días. Desde entonces el foco de las compañías sobre su tecnología operativa (OT), que abarca el uso del software y el hardware para monitorizar equipos industriales, se agudizó. Es decir, el sector se ha puesto las pilas para evitar ataques informáticos a sus servidores y que puedan comprometer su funcionamiento y las discusiones empresariales sobre este tema han aumentado del 52 al 62% de las veces, según el informe de la SIA. Muchos analistas apuntan que la OT será la nueva diana de ataques mediante ransomware, como ocurrió en el oleoducto de EE UU, que restringen el acceso a la empresa infectada y exigen un rescate a cambio de su recuperación.

3. Nuevos retos para las cadenas de suministros tras la pandemia

El futuro de las cadenas de suministro industriales está condicionado por dos retos. El primero es logístico: obtener componentes desde su lugar de producción, materias primas y productos acabados tras la escasez de material provocada por la pandemia. Y la falta de mano de obra en puestos de fabricación, transporte o distribución y para instalar los productos puede agravar el problema. La segunda tiene que ver con la ciberseguridad y los ataques informáticos que puede sufrir el engranaje de distribución. El 98% de las empresas del sector han invertido más tiempo y energía en su cadena de suministro que antes de la pandemia, según la SIA, pero los analistas no creen que estos problemas se vayan a resolver tan rápido y apuntan a finales de 2022 para poner fin a los retrasos logísticos. El reto para la cadena de suministro será proporcionar transparencia y trazabilidad.

4. Los servicios en la nube se consolidan como modelo se suscripción

Cada vez es más raro que una compañía emergente no cuente con servicios en la nube, programas que se alojan en un servidor accesible desde cualquier dispositivo conectado a internet, tanto si se trata de almacenamiento como de utilizar un ordenador de manera remota. Y el 50% de los datos corporativos ya se almacenan en la nube, según Statista. La ventaja es que las empresas con servicios de software o acceso a servicios de datos pueden hacer la transición del modelo de negocio de la nube más fácilmente con el apoyo de grandes compañías tecnológicas que apuestan por ofrecer servicios en la nube.

5. La incesante búsqueda del mejor talento

Encontrar técnicos cualificados es uno de los mayores problemas para los líderes de la industria de la seguridad. Y está afectando a la fabricación, el desarrollo de software e incluso a las ventas, según las últimas encuestas en el sector. El 60% de participantes del Cybersecurity Workforce Study (ISC) revelaron que la escasez de personal pone en riesgo a su organización. Este obstáculo provoca un efecto de bola de nieve que limita la capacidad de estas empresas para completar las solicitudes de los clientes, perjudicando la seguridad de las instalaciones de sus usuarios y creando un cuello de botella en las ventas potenciales para todas las empresas. Es probable que los salarios y las prestaciones aumenten a medida que las empresas compiten por encontrar nuevo talento para sus plantillas. Con el tiempo, la automatización en algunas áreas tecnológicas puede reducir la dependencia de trabajadores humanos.

6. Mayor interoperabilidad para mejorar la seguridad

La interoperabilidad es la capacidad de compartir datos y posibilitar el intercambio de información entre los sistemas y los procedimientos que les dan soporte como, por ejemplo, la comunicación entre el vídeo de una cámara de seguridad y el control de acceso. Los clientes cada vez demandan más una visión operativa del negocio que solo puede ofrecerse mediante la correlación de datos de múltiples sistemas. Con el aumento del uso de tecnologías inalámbricas y la conexión a la red de la mayoría de los sistemas de control, el avance de la interoperabilidad se hace más accesible, impulsando no sólo plataformas de seguridad interconectadas, sino enlazando la seguridad con otros sistemas empresariales. El valor del mercado mundial de electrónica, comunicaciones y edificios inteligentes alcanzará los 95.384 millones de euros para 2030 del mercado, frente a los 48.558 millones de euros de 2020.

7. El interés creciente por la gestión de nuestros datos 

Los ciudadanos tienen cada vez más interés por saber qué uso hacen las compañías tecnológicas de sus datos, qué privacidad tienen y qué seguimiento se les hace, ya sea a través de plataformas de seguridad, redes sociales o incluso sistemas gubernamentales. Y la industria de la seguridad está directamente vinculada con los sistemas que los registran. La protección de los datos requiere de ciberseguridad y las empresas deben definir un equipo que pueda desarrollar y determinar sus políticas de privacidad de datos ya que el 62% mantienen a menudo conversaciones sobre este tema con sus clientes, según el último informe de la SIA. Esta tendencia está siendo vigilada con lupa por legisladores y estará más regulada por los gobiernos. Según el Identity Theft Resource Center, el número de infracciones reportadas públicamente en los tres primeros trimestres de 2021 superó el de 2020.

8. Proptech: seguridad para edificios inteligentes

El término Proptech se refiere a empresas que utilizan la tecnología para mejorar o reinventar los servicios que ofrece el sector inmobiliario. Y cuando se trata de cómo se gestionan y utilizan los edificios, las medidas de seguridad –en particular los sistemas de acceso y control de edificio– ocupan una posición privilegiada como fuente de datos sobre su ocupación y eficiencia.  
Aunque los enfoques están lejos de estar maduros, esta tendencia proporciona ideas de negocio a los propietarios de edificios, los administradores y los inquilinos; y su misión pasa de la prevención a ofrecer una mejor gestión de la propiedad, permitiendo a los inquilinos y propietarios utilizar su espacio de forma más eficiente. El sector atrajo 8.563 millones de euros de inversión en el primer semestre de 2021, según el Informe JLL Global Proptech. Esta tecnología también está ofreciendo a las familias mayor información sobre lo que sucede en su hogar: saber cuándo llega un niño a casa desde la escuela, la entrega de un paquete o incluso actualizaciones del estado de los sistemas de eficiencia y confort del hogar.

9. Mayor uso de la información

Los datos que los clientes de seguridad corporativa quieren ya no se limitan a las alarmas de las puertas, los lectores de las tarjetas electrónicas o las grabaciones de vídeo. Con la sofisticación de la tecnología, es más sencillo extraer datos e información de cualquier tipo y de cualquier fuente pública para ir un paso por delante de las amenazas. Estas fuentes de información pueden ser las redes sociales y las publicaciones de compañías, gobiernos o usuarios particulares, donde pueden recabar información sobre amenazas terroristas, ataques, catástrofes o terrorismo.

10. Seguridad y sostenibilidad en el espacio de trabajo

La pandemia dejó una huella imborrable en la industria de la seguridad y creó conciencia entre las empresas para potenciar herramientas que protejan la salud de empleados, visitantes y clientes. Aunque la respuesta primaria fue potenciar soluciones de seguridad que limitaban el contacto físico o que podían detectar la temperatura corporal, el debate ha crecido mucho.

Las compañías han revisado si los espacios de trabajo son adecuados y si los componentes, dispositivos y herramientas que se incorporan a estos entornos son sostenibles, incluso desde el punto de vista de la eficiencia energética. El reto ahora pasa por impulsar medidas que mejoren la salud y la sostenibilidad, como la calidad y el control del aire, la contaminación acústica o la minimización del material utilizados en la fabricación y embalaje. Todo ello requerirá de una mayor capacidad de los sistemas de información de compartir datos.

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