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Una obra literaria monumental. Guerra y Paz de Tolstoi, por ejemplo. Puede verse como una gran base de datos que letra a letra recoge la inspirada producción del autor. Pero no dispones de las horas necesarias para apurar sus más de 1.000 páginas, solo tienes dos. Una solución posible sería elegir la mejor versión cinematográfica del clásico: ahí encontrarás, de forma gráfica y condensada, toda la información relevante para entender en poco tiempo, la esencia de la obra y sus principales mensajes. 

Esta puede ser una metáfora de Business Intelligence (BI), un modelo tecnológico que analiza las enormes y crecientes masas de información de una empresa para transformarlas en conclusiones concentradas, sencillas, sobre su sentido. Traduce ese big data en gráficos de estados, evolución, patrones o tendencias, y entendibles de un vistazo. Aquí la variedad de obtención de datos tiende a infinito: puede ser cómo, cuándo, dónde y a quién se vende cada producto, las curvas de productividad persona a persona o por departamentos, la información exhaustiva del tráfico en internet y canales online, los parámetros de una campaña de marketing, el absentismo o el beneficio de la formación en recursos humanos... 

No es lo que tienes, es lo que entiendes
“La información no solo hay que tenerla, hay que entenderla. Por eso se llama inteligencia de negocio (Business Intelligence): es el arte de transformar la información desagregada, que en crudo no sirve de nada, en conocimiento para entender qué pasa de verdad en la empresa y tomar las decisiones correctas que la hagan más eficiente y competitiva”, explica Roberto Centeno, Client Solutions Manager de Prosegur AVOS, la línea de negocio de Prosegur especializada en transformación digital para el sector financiero y asegurador, con un robusto expertise en BI. 

Hablamos de digitalización acelerada, de ahí que la BI haya disparado su valor estratégico en apenas meses. Algunos informes son inequívocos: por ejemplo las consultorías HSF Research y KMPG International sostienen que, antes de la pandemia, tecnologías emergentes como la automatización de procesos, la inteligencia artificial, Smart analytics o el multi-cloud eran importantes para beneficios concretos como aumentar ingresos, reducir costes o mejorar la toma de decisiones. Pero tras el impacto de la Covid, esas tecnologías ya son directamente “esenciales para la supervivencia de las empresas”. 

La digitalización continuará a marchas forzadas, no esperará a los rezagados, seguirá disparando el volumen de información de las empresas y, por tanto, la necesidad de un BI a la altura para entenderla y aprovecharla. Un estudio de MarketsandMakets Research auguraba al mercado Business Intelligence un 7,6% de crecimiento anual entre 2020 y 2025 antes del virus. Hoy sería razonable un reajuste al alza de esa previsión.

Salto evolutivo de Business Intelligence
Con un contexto empresarial cada vez más complejo, es más necesario que nunca optimizar la recogida y ordenación de la información para convertirla en datos que aporten valor. Roberto Centeno recomienda que las empresas opten por un modelo BI de última generación, capaz de anticiparse a esa evolución digital, enfocado a la automatización de procesos (la tendencia tecnológica que protagonizará la próxima revolución tecnológica), con cuadros de mando más atractivos y útiles (la interfaz que permite a un usuario visualizar la información clave) y que se base en la confianza con el cliente para saber qué informaciones necesita interpretar y por tanto la configuración BI exacta para su caso.

“Es el modelo evolucionado que ofrecemos en Prosegur AVOS —detalla Centeno—. Además aportamos un conocimiento profundo de sectores como la banca o los seguros. Acompañamos a cada empresa personalmente, nos dice qué quiere y nosotros hacemos el resto, trabajamos con sus bases de datos y agilizamos toda la transformación. Solo tiene que proponer algún ajuste final para la versión definitiva de los cuadros de mando”.

Ese BI flexible apunta a la personalización como valor diferencial, capaz de adaptarse por ejemplo a entidades bancarias o a otro tipo de empresas que cuentan con procesos manuales que no pueden ser 100% digitales, como el tratamiento de cheques o documentos físicos. Siempre que un procedimiento pueda reconvertirse para que sea más sencillo, ágil y operativo para el cliente, Prosegur AVOS realiza la transformación, con independencia del grado de digitalización del mismo

Confianza entre personas
Otro valor diferencial es la transparencia. Prosegur AVOS monitoriza toda la actividad y facilita a sus clientes cuadros de mando que permiten visualizar y analizar la eficacia de todos los procesos para que comprueben su nivel de eficiencia. Por ejemplo las gráficas de productividad de los agentes dedicados a gestionar la sección de Testamentaria de un banco, con las horas que dedican a cada tarea o tiempos de resolución de expedientes, entre otros parámetros.     

Roberto Centeno apunta que la relación de confianza con los clientes es fundamental porque la tecnología en sí no importa, importa cómo la usan las personas. Aquello de que cualquier transformación técnica empieza por el cambio cultural. Según el Client Solutions Manager, una de las mayores ventajas del BI es la aceptación de los equipos humanos del cliente: “Cuando lo ven funcionar y comprueban cómo mejora su trabajo y en general a su empresa, la resistencia a ese cambio tecnológico es nula, cero”.    
 

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